Un sobre de pago color marfil se convierte en una trama ordenada de pequeños píxeles rojos sobre un fondo cálido.

Pronóstico / 70% de probabilidad

¿Cambiará de moneda el día de pago? En 2032, Camboya pagará salarios en rieles

Camboya ya hizo del riel su moneda digital más usada. La prueba decisiva será llevarla a la nómina con una red interoperable, protección laboral y una regla salarial verificable.

La transición monetaria de Camboya empezará con una instrucción recurrente en el sistema de nómina: el sobre seguirá siendo familiar, pero cambiará la unidad que contiene. Ilustración editorial generada con IA / ParallaxSee

Actualización de investigación — 30 de septiembre de 2026: Añadimos la decisión final de Camboya sobre el salario mínimo de 2027: 212 dólares, todavía denominados en esa moneda. La prueba legal del pronóstico sigue pendiente; la probabilidad se mantiene en 70%.

En Phnom Penh, la escena monetaria más reveladora no ocurre en una bóveda. Ocurre dos veces al mes, cuando una fábrica envía su nómina. El pedido llega en dólares; el salario suele calcularse en dólares; pero la trabajadora compra comida, paga el transporte y envía dinero a su familia principalmente en rieles. La economía obliga a convertir, una y otra vez, una moneda de ingreso en la moneda de la vida cotidiana.

Esa fricción explica una transformación que ya comenzó. Camboya construyó Bakong, una infraestructura común que conecta bancos y billeteras, y KHQR, un código interoperable para cobrar. El riel ya mueve más pagos digitales que el dólar dentro de esa red. Falta conquistar el punto donde se crea el saldo mensual: la nómina.

ParallaxSee pronostica que, al terminar 2032, el salario mínimo legal de las industrias camboyanas de textil, confección, calzado, artículos de viaje y bolsos estará denominado principalmente en rieles, y que más de la mitad de los empleados del sector privado formal recibirá al menos la mitad de su sueldo base ordinario en esa moneda. Asignamos una probabilidad de 70%.

La investigación del Banco Nacional de Camboya y el PNUD permite medir la oportunidad: encuestó a 1.068 trabajadores y 114 fábricas, encontró que los hogares recibían 88% de sus ingresos en dólares pero realizaban 87,6% de sus gastos en rieles, y estimó un costo de desajuste equivalente a 1,2% del ingreso.

Esta edición mira el pronóstico desde el mundo hispanohablante. Ecuador y Panamá enseñan qué ocurre cuando el dólar es la unidad cotidiana; Argentina muestra que la preferencia por una moneda externa no desaparece por decreto; Colombia demuestra que la interoperabilidad puede convertirse en infraestructura pública. La lección común es decisiva: digitalizar un pago no elige por sí solo la moneda, pero puede abaratar y hacer verificable una elección que antes parecía imposible.

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1. La moneda del sueldo decide quién paga la conversión

Una economía bimonetaria puede parecer cómoda. El comercio acepta dos unidades, las aplicaciones muestran dos saldos y los cambistas resuelven la diferencia. Pero la comodidad no se distribuye de forma neutral. Cuando una exportadora cobra dólares y paga salarios en dólares, mantiene alineados sus libros. Cuando la trabajadora gasta casi todo en rieles, recibe el riesgo, el tiempo y el margen de conversión.

El informe anual 2025 del Banco Nacional de Camboya, en jemer muestra la escala del cambio digital: Bakong procesó 1.325 millones de operaciones durante el año. Las transacciones en rieles sumaron 771,2 millones y las efectuadas en dólares, 554,5 millones. La moneda nacional ya fue la más frecuente en la caja digital, aunque no necesariamente la de mayor valor ni la preferida para ahorrar.

El informe anual 2024 del banco central ayuda a entender por qué. A finales de ese año, cerca de 4,5 millones de cuentas comerciales podían aceptar KHQR; 69 instituciones estaban conectadas o en integración; y alrededor de 30 millones de cuentas bancarias o billeteras podían alcanzar Bakong. Esa última cifra cuenta relaciones financieras, no personas únicas, pero revela una cobertura enorme para un país de unos 17 millones de habitantes.

El pronóstico no exige que Camboya abandone el dólar. Eso sería otra historia, mucho más improbable. Exige que el riel se convierta en la unidad con la que empieza el mes laboral. El dólar puede conservar depósitos, propiedades, importaciones y contratos grandes. La transición ocurre si el sueldo llega listo para las compras que el hogar ya realiza.

El criterio importa porque evita celebrar señales incompletas. Más códigos QR no bastan. Una campaña patriótica no basta. Tampoco una opción voluntaria que casi nadie usa. La prueba es sencilla de formular: qué dice la norma salarial y en qué moneda se acredita realmente el ingreso base de la mayoría.

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2. Bakong no inventó otra moneda: volvió interoperables las existentes

Bakong suele entrar en conversaciones sobre monedas digitales de banco central, pero su innovación práctica es menos espectacular y más útil. No reemplaza todas las cuentas por un token nuevo. Ofrece un libro común y una vía de liquidación para que bancos y proveedores de pagos muevan rieles o dólares entre sí. KHQR lleva esa compatibilidad hasta el mostrador: un comercio puede exhibir un solo código y recibir desde aplicaciones distintas.

El estudio académico sobre el diseño de Bakong en una economía altamente dolarizada explica que la arquitectura buscó inclusión, eficiencia y mayor uso de la moneda nacional sin forzar una sustitución brusca. Esa gradualidad es una ventaja política. Una persona no necesita confiar de inmediato todos sus ahorros al riel para aceptar que el saldo operativo del mes llegue en rieles.

La coyuntura de 2026 refuerza el argumento sin eliminar el riesgo. En su consulta del Artículo IV sobre Camboya publicada el 28 de septiembre de 2026, el FMI pidió mejores previsiones de liquidez, mercados interbancarios más profundos y una transmisión monetaria más eficaz en rieles para apoyar una desdolarización gradual. También subrayó que el tipo de cambio estable frente al dólar sigue siendo el ancla nominal principal. El riel avanza, por tanto, dentro de una dependencia que no desaparecerá pronto.

Ese equilibrio define la oportunidad. La red reduce el costo técnico de pagar en moneda nacional; la estabilidad reduce el temor de recibirla; y la posibilidad de conservar una cuenta en dólares protege el ahorro. No hace falta escoger una sola moneda para todos los usos. Hace falta que cada uso cargue con sus propios costos, en vez de trasladarlos automáticamente al asalariado.

La infraestructura tampoco garantiza confianza. Una transferencia instantánea puede ser cara de retirar, difícil de reclamar o peligrosa para una persona sin alfabetización digital. El producto completo incluye comisiones transparentes, atención humana, reversión de errores, seguridad y acceso al efectivo. La red es la carretera; la protección decide quién puede recorrerla.

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3. La nómina es la palanca porque repite la decisión millones de veces

Un pago aislado cambia una tarde. La nómina cambia el saldo de partida, el presupuesto doméstico y la contabilidad de cientos de empresas en una fecha previsible. Si una fábrica compra rieles en bloque antes de pagar, el mercado cambiario puede prepararse; el banco puede cotizar con competencia; y la trabajadora deja de convertir pequeñas cantidades durante el mes.

La investigación de Sok Heng Lay sobre pagos digitales en la economía dolarizada sitúa la interoperabilidad y la reducción de costos en el centro de la estrategia. El paso siguiente no es crear otra aplicación: es conectar la red que ya existe con salarios, impuestos y pagos empresariales capaces de generar demanda recurrente por rieles.

La confección ofrece escala. Casi un millón de personas trabajan en el sector y la mayoría son mujeres. El estudio de la OIT y la IFC sobre la digitalización salarial entrevistó a más de 400 trabajadores y responsables de más de cien fábricas. Encontró beneficios potenciales para auditoría, eficiencia e inclusión financiera, pero también costos por trabajador y la necesidad de digitalizar procesos internos. Cambiar de efectivo a cuenta ya exige gestión; cambiar además la moneda requiere liquidez y confianza.

La experiencia de la OIT con autoridades laborales, fábricas y organizaciones de trabajadores añade una cautela útil: digital debe significar responsable. El sistema tiene que permitir que el trabajador cobre, use y retire su dinero sin tarifas sorpresivas ni desplazamientos excesivos. También debe dejar un registro que ayude a detectar impagos y cotizaciones sociales omitidas.

La ventaja de la nómina es su capacidad de crear un círculo. El empleador compra rieles; el trabajador paga en rieles; el comercio recibe rieles; el proveedor local empieza a facturar más en rieles. La demanda deja de depender de una campaña y nace de una orden repetida. Ese círculo será lento al principio y muy visible después.

El riesgo es imponerlo antes de que la red funcione para quien vive lejos de una sucursal, comparte teléfono o depende del efectivo. La transición más sólida permite cuentas accesibles, conversión clara y un período de convivencia. Gradual no significa simbólico: significa ampliar por etapas una operación que ya puede medirse.

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4. El salario mínimo será la prueba legal, no un detalle contable

La norma que fijó el salario mínimo sectorial de 2026 estableció 210 dólares mensuales para trabajadores regulares y 208 para quienes estaban en período de prueba. La negociación es camboyana, la ley es camboyana y el costo cotidiano se paga en rieles, pero la cifra que gobierna la relación laboral sigue escrita en dólares.

La siguiente decisión anual ya llegó sin cambiar de unidad. El 30 de septiembre de 2026, el Consejo Nacional del Salario Mínimo eligió 210 dólares por 47 votos de 51, y después el primer ministro Hun Manet añadió 2 dólares. El mínimo regular definitivo será así de 212 dólares desde el 1 de enero de 2027. El informe de la agencia estatal camboyana El aumento importa para los trabajadores, pero, a efectos de este pronóstico, el dato decisivo es la denominación: la cifra rectora de 2027 continúa en dólares. Es un punto de control anual, no una resolución; la vía hacia un mínimo en rieles antes de terminar 2032 sigue abierta.

Cambiar esa línea tiene efectos en cascada. La base de horas extra, bonificaciones vinculadas y compensaciones empieza a calcularse en rieles. Los programas de nómina dejan de consultar una conversión al momento del pago. Sindicatos, empleadores y gobierno negocian sobre un número nacional. Puede mantenerse una referencia secundaria en dólares para comparar poder adquisitivo; lo decisivo es que no sea el dólar quien controle el resultado.

El sector financiero ya ensaya la transición. En marzo de 2026, la información sobre la iniciativa salarial de la Asociación de Bancos de Camboya señaló una meta inicial: que al menos 25% de los empleados bancarios recibiera salario en rieles durante el año, con expansión gradual en los tres o cuatro siguientes. Los bancos son el piloto lógico porque manejan ambas monedas y pueden resolver la liquidez desde dentro.

El banco central también dispone de instrumentos para que la demanda no llegue como una sorpresa. Su marco de operaciones de política monetaria incluye facilidades e instrumentos en rieles destinados a administrar liquidez y fortalecer el mercado monetario. La nómina no puede sostenerse solo con buena voluntad: necesita que las entidades consigan rieles en las fechas de pago sin disparar costos o tensiones.

La estabilidad reciente ayuda. La serie oficial de tipos de cambio publicada por la administración tributaria situaba el dólar en torno a 4.050 rieles durante septiembre de 2026. Una banda de hecho estrecha hace más comprensible el salario y reduce el miedo a perder entre el día de cobro y el de compra. Pero esa confianza deberá sobrevivir a un shock externo; una transición robusta se diseña para el mes difícil, no solo para el promedio tranquilo.

El pronóstico apuesta por una secuencia: bancos, grandes fábricas, norma sectorial y difusión hacia otros empleadores formales. Cada etapa produce datos para corregir la siguiente. La proclamación del mínimo será el momento en que el ensayo se vuelva regla verificable.

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5. Ecuador demuestra que una red moderna no cambia por sí sola la moneda

Ecuador ofrece un contraste limpio. Está dolarizado oficialmente desde 2000 y su banco central no intenta trasladar salarios hacia una moneda nacional que ya no existe. Moderniza transferencias dentro del dólar. El boletín del Sistema Nacional de Pagos del segundo trimestre de 2026 registra la infraestructura que liquida órdenes electrónicas entre instituciones y permite observar cómo la velocidad y la interoperabilidad pueden crecer sin alterar la unidad monetaria.

El informe de rendición de cuentas 2025 del Banco Central del Ecuador describe explícitamente al banco como custodio de la dolarización y vincula esa tarea con reservas, provisión de medios de pago e interoperabilidad. Es una lección esencial para Camboya: la tecnología no desdolariza. Bakong sirve al riel porque la política pública, la regulación, la liquidez y los usuarios deciden usar el carril en rieles.

Ecuador también muestra el valor de la claridad. Un salario en dólares y una compra en dólares no esconden un costo cambiario doméstico. Camboya vive la situación inversa: el ingreso llega mayoritariamente en la moneda externa y el consumo diario ocurre mayoritariamente en la nacional. Su reforma no persigue una abstracción soberana; busca alinear dos mitades del presupuesto.

La comparación evita otra confusión. Un sistema puede estar completamente digitalizado y seguir siendo dolarizado. También puede usar una moneda nacional fuerte con mucho efectivo. Son dos ejes distintos: qué instrumento transporta valor y qué unidad denomina ese valor. El pronóstico exige movimiento en ambos: pago digital efectivo y salario denominado en rieles.

Para los países hispanohablantes, el caso camboyano funciona como laboratorio. Allí donde conviven monedas, una plataforma interoperable puede transparentar el tipo de cambio y reducir márgenes. Pero si la norma, la contabilidad y los precios mayoristas siguen anclados a la moneda externa, la aplicación solo hará más rápida la misma dependencia.

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6. Panamá y Argentina explican por qué la confianza pesa más que el decreto

Panamá lleva más de un siglo usando el dólar junto con el balboa, que existe en monedas fraccionarias a paridad. Su prioridad actual es modernizar el movimiento de fondos, no recuperar una política monetaria separada. El balance 2024–2025 de la Dirección General de Tesorería panameña destaca pagos electrónicos, gestión centralizada e inversión de excedentes. La lección es institucional: una unidad externa puede arraigarse porque organiza salarios, precios, impuestos y contratos durante generaciones.

Argentina ofrece el reverso: conserva el peso, pero hogares y empresas usan el dólar como ahorro y referencia ante una larga historia inflacionaria. En abril de 2025, el Banco Central argentino describió la economía como bimonetaria al presentar un régimen de bandas y una mayor competencia de monedas. Ninguna orden administrativa puede borrar la memoria que lleva a una familia a separar moneda de gasto y moneda de reserva.

Camboya comparte esa separación, aunque con una ventaja para el riel: la mayor parte de los pequeños gastos ya se hace en moneda nacional. No intenta convencer a los hogares de usar una unidad desconocida. Intenta que el dinero entre en la misma unidad en la que sale. El dólar puede continuar como reserva, igual que ocurre informalmente en Argentina, sin determinar cada compra de arroz o trayecto en moto.

La confianza, sin embargo, se pierde más rápido de lo que se construye. Un episodio de depreciación, una comisión oculta o una falla masiva de Bakong podría devolver al dólar una ventaja psicológica enorme. Por eso la reforma salarial necesita una promesa operativa: tasa visible, conversión disponible, cuentas duales, reclamo accesible y ningún castigo al trabajador que decida ahorrar una parte en dólares.

El mejor diseño no enfrenta identidad nacional contra prudencia doméstica. Reconoce que una persona puede apoyar el riel para transacciones y preferir el dólar para una emergencia. La política gana cuando reduce el costo de la primera conducta sin prohibir la segunda.

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7. Colombia enseña que la interoperabilidad es una decisión pública

Colombia no está dolarizada, pero su experiencia reciente responde a otra pieza del problema: cómo evitar que cada banco construya un jardín cerrado. El documento técnico de Bre-B publicado por el Banco de la República explica que el sistema integró redes previas mediante reglas comunes, estándares técnicos y gobernanza público-privada. No pidió a toda la población descargar una billetera del banco central; hizo compatibles los canales existentes.

Los indicadores oficiales de Bre-B permiten seguir llaves y transferencias agregadas. Esa publicación continua es tan importante como la velocidad. Una infraestructura que pretende transformar pagos debe demostrar adopción, disponibilidad, fallos y concentración. Camboya necesitará el mismo nivel de transparencia para saber si el riel circula entre sectores o solo rebota dentro de unas pocas instituciones.

La investigación regional del BID sobre la revolución de los pagos digitales concluye que no existe un modelo único: el progreso depende de interoperabilidad, competencia, confianza e inclusión. Bakong y Bre-B nacen de historias diferentes, pero comparten una idea poderosa. El banco central puede resolver una falla de coordinación que ningún proveedor privado tiene incentivos para resolver por sí solo.

Los salarios vuelven esa infraestructura socialmente relevante. Las perspectivas del BID sobre inclusión financiera y pagos muestran que, entre 2021 y 2024, el uso de billeteras digitales para recibir salarios en América Latina y el Caribe subió de 2% a 10%, mientras el efectivo siguió perdiendo terreno. También advierten brechas por ingreso, educación, edad, origen y lugar de residencia.

Camboya puede avanzar más rápido que esos promedios porque la confección concentra empleadores y fechas de pago. También puede reproducir las desigualdades si el diseño supone que toda trabajadora tiene teléfono propio, datos móviles, documento actualizado y un agente cercano. La interoperabilidad debe incluir el último kilómetro: entrada, uso, retiro y reclamo.

Esta es la razón panhispánica para observar el experimento. No se trata de copiar Bakong. Se trata de entender que una red pública común puede cambiar el poder de negociación entre bancos, empresas y trabajadores, siempre que sus métricas y derechos sean públicos también.

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8. Un riel que viaja reduce la última ventaja cotidiana del dólar

La utilidad de una moneda aumenta cuando cruza fronteras sin obligar al usuario a regresar al efectivo. Camboya ha conectado gradualmente su infraestructura con redes regionales. El enlace QR entre Camboya y Japón permitió que usuarios camboyanos pagaran en comercios participantes desde cuentas vinculadas, mientras la integración avanzaba por fases. No convierte al riel en una divisa mundial, pero amplía los lugares donde un saldo local resulta útil.

La conexión de Bakong con UnionPay para pagos hacia el exterior persigue el mismo efecto a mayor escala. Un trabajador que recibe rieles puede conservar su cuenta operativa para compras nacionales, transferencias familiares y ciertos pagos internacionales. Cada uso que evita una conversión previa debilita el argumento de que el dólar es la única moneda práctica.

Pero la expansión transfronteriza aumenta las obligaciones. El usuario debe saber qué tasa se aplica, cuánto cobra cada participante, quién responde por una operación fallida y qué datos viajan. Una red con muchos logotipos puede volver confusa la responsabilidad. La promesa de simplicidad debe sobrevivir al reclamo más difícil.

La ciberseguridad también se convierte en política monetaria. Si un fraude vacía cuentas en rieles y la reparación tarda semanas, la pérdida no afecta solo a una aplicación: afecta la confianza en la unidad nacional. Los límites, las alertas, la autenticación y la restitución forman parte de la estrategia de desdolarización.

El objetivo razonable para 2032 no es que el riel compita con el dólar en todos los continentes. Es que deje de sentirse encerrado. Una moneda salarial gana legitimidad cuando sirve para el supermercado, la remesa interna, el impuesto y un viaje regional sin exigir cinco conversiones. La red debe hacer cotidiano ese alcance y publicar el costo real.

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9. Lo que comprobaremos el 31 de diciembre de 2032

La predicción se resuelve a favor solo si se cumplen dos condiciones. Primero, la proclamación legal vigente para el salario mínimo regular, una vez superado el período de prueba, en las industrias camboyanas de textil, confección, calzado, artículos de viaje y bolsos debe fijar el monto principal como una cifra de rieles. Puede incluir una traducción o referencia secundaria en dólares; no cuenta una cifra controladora en dólares convertida al tipo del día.

Segundo, datos administrativos oficiales o una encuesta estadísticamente representativa de al menos 1.000 personas y tres industrias formales privadas deben mostrar que más de 50% recibe al menos 50% de su sueldo base ordinario en rieles. No cuentan bonificaciones, viáticos, nóminas públicas, anuncios empresariales, pilotos opcionales ni volumen de pagos QR sin salarios completados.

El resultado puede ser positivo aunque la mayoría de los depósitos, propiedades, exportaciones o grandes contratos siga en dólares. Esa separación es central. ParallaxSee no pronostica una expulsión de la moneda estadounidense; pronostica que el riel se convertirá en la unidad operativa de la jornada laboral.

También puede fallar. La oposición de trabajadores que valoran el dólar, la preferencia contable de exportadores, una crisis cambiaria, tarifas de acceso o una norma que conserve el dólar como cifra principal bastarían para dejar el pronóstico sin resolver. La popularidad de Bakong no reemplaza ninguna de las dos pruebas.

Si se cumple, Camboya habrá demostrado algo de alcance mundial: una economía profundamente dolarizada puede recuperar espacio para su moneda sin prohibiciones repentinas, apoyándose en interoperabilidad, estabilidad, nóminas verificables y protección al usuario. Ecuador, Panamá, Argentina y Colombia muestran piezas distintas del rompecabezas. Camboya intentará ensamblarlas en un único gesto mensual.

El momento decisivo no será una ceremonia en el banco central. Será un archivo de nómina. Cuando millones de líneas cambien de USD a KHR, la moneda nacional dejará de pedir una elección en cada compra. Estará allí desde el principio del mes, lista para circular.

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Pronóstico abierto / 2032

70% es un punto de partida.

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Registro de pruebas

Fuentes

  1. 01
    Dollarization and Its Effects in the Garment, Footwear, and Travel Goods and Bag Sector in Cambodia ↗

    Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo / Oum Sothea y colaboradores / 2026-03-20

  2. 02
  3. 03
    Annual Report 2024 and Target for 2025 ↗

    Banco Nacional de Camboya / 2025-07-16

  4. 04
  5. 05
  6. 06
    Advancing Digital Payment in a Dollarized Economy: Insights from Cambodia ↗

    Banco Nacional de Camboya / SSRN / Sok Heng Lay / 2025-10-16

  7. 07
    The potential gains of digitizing garment sector wages in Cambodia ↗

    Organización Internacional del Trabajo / 2022-01-01

  8. 08
    Workshop on digital wage payments in Cambodia’s garment industry ↗

    Organización Internacional del Trabajo / 2022-11-15

  9. 09
    Prakas No. 214 on the Minimum Wage for Garment, Footwear and Travel-Goods Workers in 2026 [jemer] ↗

    Ministerio de Trabajo de Camboya / Open Development Cambodia / 2025-09-17

  10. 10
  11. 11
  12. 12
    Official exchange rate between the US dollar and the Khmer riel ↗

    Departamento General de Tributación de Camboya

  13. 13
  14. 14
    Informe preliminar de rendición de cuentas 2025 ↗

    Banco Central del Ecuador / 2026-03-01

  15. 15
  16. 16
  17. 17
  18. 18
    Indicadores Bre-B ↗

    Banco de la República de Colombia / 2026-08-18

  19. 19
  20. 20
  21. 21
  22. 22
  23. 23

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