Una pequeña opción nuclear sellada brilla bajo un contorno sobrio de Corea del Sur.

Pronóstico / 68% de probabilidad

¿Construirá Corea del Sur una bomba? En 2032, construirá la opción sin fabricarla

Seúl obtendrá derechos civiles de enriquecimiento o reprocesamiento bajo inspección y una vía para submarinos nucleares, pero seguirá dentro del TNP y sin ojiva.

Corea del Sur convertirá la contención en una decisión respaldada por capacidad propia y verificable. ParallaxSee / ilustración editorial original

Corea del Sur no necesita montar una ojiva para cambiar el cálculo nuclear de Asia. Le basta con acercar, a plena luz y bajo inspección, las piezas que hoy mantiene separadas: combustible, tecnología, autorización jurídica, submarinos, personal y capacidad industrial.

Ese movimiento ya salió del terreno hipotético. En noviembre de 2025, Estados Unidos respaldó un proceso para ampliar las facultades surcoreanas de enriquecimiento de uranio y reprocesamiento de combustible gastado con fines pacíficos, además de apoyar la construcción de submarinos de propulsión nuclear. La declaración conjunta de ambos presidentes no concedió todavía una licencia operativa: abrió la negociación que puede producirla. En enero de 2026, Seúl respondió creando un grupo interministerial dedicado a asegurar esas capacidades comerciales y pacíficas. Y el resumen actualizado del Servicio de Investigación del Congreso estadounidense confirma que enriquecimiento, reprocesamiento y submarinos forman ya una misma agenda bilateral.

ParallaxSee pronostica, con una confianza del 68%, que antes de terminar 2032 Corea del Sur obtendrá una vía jurídica operativa para enriquecer uranio o reprocesar combustible gastado en instalaciones civiles nacionales y sometidas a salvaguardias, mientras continúa como Estado no poseedor de armas nucleares dentro del Tratado de No Proliferación (TNP), sin ensayo explosivo ni declaración de una ojiva ensamblada.

Esta edición es una investigación original en español, no una traducción. Mira la península desde una región que conoce otra forma de poder nuclear: México impulsó la primera zona libre de armas nucleares en un área densamente poblada; Argentina y Brasil aprendieron a enriquecer, verificar y confiar sin construir arsenales; Chile y España estudian cómo la disuasión, las alianzas y el comercio limitan las decisiones. La conclusión es decisiva y positiva: la capacidad civil verificable puede aumentar la autonomía de Seúl sin convertirla en proliferación. El arma seguirá ausente. La opción, en cambio, será visible.

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01 — La predicción no habla de una bomba escondida, sino de una autorización que todos podrán leer.

El acuerdo nuclear civil entre Corea del Sur y Estados Unidos es la bisagra. La explicación oficial estadounidense del convenio de 2015 estableció cooperación durante décadas, pero reservó consentimiento recíproco sobre cualquier enriquecimiento o reprocesamiento de material sujeto al acuerdo. No es un veto eterno ni una autorización automática. Es una puerta con dos llaves.

La primera llave es bilateral: Washington debe aceptar por escrito una actividad concreta. La segunda es internacional: el material y la instalación deben permanecer visibles para los inspectores. La ficha jurídica vigente del OIEA para la República de Corea registra un acuerdo integral de salvaguardias en vigor desde 1975 y un Protocolo Adicional desde 2004. El segundo amplía la información y el acceso que permiten buscar actividades no declaradas, no solo comprobar inventarios conocidos.

Seúl está presentando la expansión como una profundización de esas reglas. En su consulta de alto nivel con el OIEA, el Gobierno vinculó sus planes de submarinos y ciclo del combustible con el cumplimiento del TNP y la cooperación con el organismo. Es una señal importante: la estrategia gana valor si otros países pueden verificarla.

Por eso el criterio de resolución es estricto. No bastará un comunicado amistoso, un estudio académico, un laboratorio ni combustible fabricado en el extranjero. Debe existir autoridad jurídicamente operativa para que Corea del Sur realice enriquecimiento civil o reprocesamiento más allá de la investigación de laboratorio, o debe comenzar a construir u operar una instalación que cumpla ese requisito. Y el país debe conservar simultáneamente la restricción que da sentido al pronóstico: seguir en el TNP sin probar ni reconocer una bomba.

Esta distinción separa poder de uso. Una fábrica vigilada puede cambiar expectativas estratégicas sin producir material para una ojiva. La previsión apuesta por ese punto intermedio, precisamente porque satisface más intereses que cualquiera de los extremos.

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02 — La distancia entre una central eléctrica y un arma está hecha de material, instituciones y decisiones.

Corea del Sur opera una de las industrias nucleares civiles más densas del mundo. El inventario de Korea Hydro & Nuclear Power muestra una flota capaz de generar electricidad, mantener reactores y exportar ingeniería. Pero veintiséis reactores de potencia no equivalen a veintiséis caminos directos hacia una bomba. Un programa eléctrico optimiza calor, combustible, disponibilidad y seguridad; un programa militar necesita material adecuado, cadenas de mando reservadas, diseño explosivo y una decisión de romper compromisos.

El vocabulario puede confundir. Enriquecer significa aumentar la proporción del isótopo fisible uranio-235. La Comisión Nacional de Energía Atómica de Argentina explica en español que la mayoría de los reactores de potencia usa uranio entre 3% y 5%, mientras reactores de investigación pueden llegar al 20%. Una capacidad civil no es, por tanto, una ojiva: importan el grado, la cantidad, el diseño de la planta, el destino declarado y la verificación continua.

Reprocesar plantea una dualidad semejante. Permite separar componentes del combustible irradiado para gestionar residuos o reutilizar materiales, pero también concentra conocimientos y sustancias sensibles. La solución técnica no consiste en fingir que la dualidad desaparece. Consiste en medir. El OIEA describe cómo imágenes satelitales, cámaras, robótica y análisis automatizado complementan declaraciones e inspecciones para descubrir cambios o actividades no comunicadas.

La latencia nuclear surge de esa combinación: una sociedad conserva compromisos pacíficos, pero acumula industria, especialistas y una ruta material que acortaría los plazos si un gobierno futuro decidiera salir del régimen. No es una categoría jurídica oficial ni una cuenta regresiva exacta. Es una característica estratégica.

Para Corea del Sur, el beneficio empieza mucho antes de cualquier arma. Producir parte del combustible puede reducir vulnerabilidad externa; dominar procesos avanzados fortalece exportaciones; organizar inspecciones eleva la confianza; formar personal amplía opciones energéticas. Cada avance tiene un rendimiento civil inmediato. A la vez, cada avance obliga a Washington, Pekín, Tokio y Pyongyang a reconocer que la dependencia tecnológica coreana ya no es absoluta.

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03 — Argentina, Brasil y México demuestran que el ciclo del combustible puede producir confianza, no fatalidad.

América Latina ofrece el mejor antídoto contra la idea de que enriquecer uranio conduce inevitablemente a fabricar una bomba. Argentina y Brasil desarrollaron capacidades sensibles, abandonaron rivalidades nucleares y construyeron inspección mutua. En 2025, la autoridad regulatoria argentina recordó que el Acuerdo Cuatripartito aplica salvaguardias de la ABACC y del OIEA a todos los materiales de ambos países, con conclusiones independientes y sin duplicación innecesaria.

El texto legal argentino va todavía más lejos en relevancia para Corea. La Ley 24.113 exige control sobre materiales destinados al enriquecimiento y contiene un procedimiento específico cuando un Estado quiera emplearlos en propulsión nuclear de vehículos, incluidos submarinos. Es decir: el derecho de salvaguardias ya sabe que propulsión naval, secreto militar legítimo y contabilidad nuclear pueden chocar. No ofrece una plantilla automática para Seúl, pero prueba que el problema puede definirse y negociarse.

México aporta la arquitectura política. El Tratado de Tlatelolco prohibió ensayo, fabricación, adquisición y posesión de armas nucleares en América Latina y el Caribe, al tiempo que preservó usos pacíficos y un sistema internacional de control. Sus 33 Estados partes no tuvieron que renunciar a medicina, energía, investigación o tecnología para renunciar a la bomba.

La comparación tiene límites. Corea del Sur vive frente a un vecino nuclear, bajo una alianza con otra potencia nuclear y dentro de una región sin zona equivalente. Argentina y Brasil construyeron confianza recíproca después de dictaduras y competencia; Corea necesita además credibilidad hacia Estados Unidos, Japón, China y el OIEA. Aun así, el principio es transferible: la transparencia no vuelve irrelevante la capacidad; la vuelve políticamente utilizable.

Una instalación coreana verificada enviaría dos mensajes a la vez. El primero: Seúl domina una tecnología que ya no depende por completo de proveedores externos. El segundo: eligió colocar esa tecnología dentro de un sistema que permite comprobar su finalidad. Esa doble señal es el corazón del pronóstico.

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04 — Corea del Norte hace urgente la opción, pero también demuestra el precio de convertirla en arsenal.

La presión nace al norte de la zona desmilitarizada. Un estudio de la Universidad Nacional Autónoma de México describe cómo el programa nuclear y balístico norcoreano chocó con el régimen internacional y activó algunas de las sanciones colectivas más extensas de Naciones Unidas. La historia no resolvió el conflicto de seguridad que motivó el programa; añadió aislamiento, carrera armamentista y una crisis permanente.

Desde Chile, la Revista Tribuna Internacional de la Universidad de Chile examina el papel político —y los límites— de esas sanciones. Castigar proliferación no garantiza por sí solo desarme ni diálogo. Para Seúl, la lección es doble: una bomba puede prometer autonomía, pero también reorganiza comercio, alianzas y diplomacia alrededor del castigo.

El SIPRI advierte que doctrinas preventivas, nuevos vectores y señales agresivas reducen el umbral percibido de uso y alimentan en el Sur el argumento de un arsenal propio. Sin medidas de confianza, cada mejora defensiva del rival puede parecer preparación ofensiva. Esa es la espiral que el modelo de opción verificada intenta interrumpir: más capacidad surcoreana, pero menos ambigüedad sobre material y finalidad actuales.

España añade el coste de quedar atrapado entre potencias. El Real Instituto Elcano documentó cómo la instalación del sistema antimisiles THAAD provocó coerción comercial china y mostró que una decisión de seguridad puede golpear turismo, comercio e inversión. Un programa abierto de armas multiplicaría ese riesgo; una ampliación civil pactada con Washington también generará presión, pero conserva defensas jurídicas y económicas mucho más fuertes.

La opción no elimina la amenaza norcoreana. Tampoco sustituye defensa convencional, diplomacia o garantía estadounidense. Su función es más precisa: demostrar que Seúl puede reducir dependencias sin imitar el camino que convirtió a Pyongyang en Estado nuclear sancionado.

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05 — La opinión pública pide una bomba; las élites diseñarán algo más útil.

El apoyo social al armamento propio es real. En 2025, el Instituto Asan encontró 76,2% de respaldo en su pregunta base. La cifra descendía cuando la encuesta introducía sanciones, posible retirada de fuerzas estadounidenses, residuos y riesgos de ensayo, pero seguía siendo mayoritaria en varios escenarios. No es una orden de lanzamiento. Es una reserva de legitimidad para exigir más agencia.

Los especialistas son mucho más cautelosos. Un estudio del Instituto Coreano para la Unificación Nacional consultó a expertos sobre necesidad, viabilidad y realidad de un arsenal independiente: solo una minoría lo consideró inequívocamente necesario, mientras una gran parte respondió que dependía de las circunstancias. La traducción de títulos y resultados coreanos en este artículo es de ParallaxSee; no fingimos que fueron publicados originalmente en español.

La diferencia entre ciudadanía y expertos no es una contradicción que deba resolverse escogiendo un bando. Es el mecanismo político que favorece la previsión. Los votantes transmiten temor a abandono y deseo de control. Los técnicos transforman esa demanda en objetivos que no destruyan el acceso a tecnología, mercados y alianza: participación en planificación nuclear, misiles convencionales, submarinos, derechos de combustible y una cadena nacional de conocimiento.

La historia apoya esa traducción. Un informe de la Universidad Nacional de Seúl reconstruye cómo, en los años setenta, Park Chung-hee exploró una vía militar y Washington bloqueó la adquisición de tecnología sensible. Corea eligió después la alianza y convirtió cooperación civil en una industria exportadora formidable.

En 2032, el Gobierno podrá presentar la expansión del ciclo del combustible como respuesta concreta a la inseguridad pública: Corea ya no estará tecnológicamente inmóvil, pero tampoco habrá sacrificado el Estado comercial e innovador que constituye su principal poder. La opción satisface la emoción de soberanía con una arquitectura diseñada para no pagar el coste completo del arsenal.

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06 — El submarino nuclear convertirá una posibilidad abstracta en presupuesto, personal y astillero.

Un submarino de propulsión nuclear no es un submarino con armas nucleares. Su reactor proporciona energía y autonomía bajo el agua; sus misiles pueden seguir siendo convencionales. La distinción técnica es sencilla. La consecuencia institucional es enorme: combustible naval, diseño de reactor, seguridad, formación de tripulaciones, mantenimiento y contabilidad de materiales deben funcionar durante décadas.

En septiembre de 2026, el gabinete surcoreano aprobó el proyecto de ley especial para adquirir, operar y regular esos buques. La reseña oficial de la reunión de gabinete no concede por sí sola combustible ni consentimiento estadounidense, pero transforma una aspiración en una maquinaria legislativa. Dos días después, el presidente Lee Jae-myung anunció en su discurso del Día de las Fuerzas Armadas la intención de construir con tecnología nacional hacia mediados de la década de 2030. Cualquier frase citada o parafraseada desde esos originales coreanos está traducida por ParallaxSee.

El calendario favorece un hito jurídico en 2032 incluso si el primer casco entra en servicio más tarde. Antes de cortar acero, los gobiernos deben acordar quién suministra el combustible, qué puede fabricar Corea, qué material queda bajo salvaguardias y qué información militar se protege. Los ingenieros deben fijar potencia, ciclo de recarga y gestión final. Los reguladores deben crear licencias para una categoría nueva. Cada decisión vuelve más difícil regresar al punto de partida.

También crea una coalición doméstica. Astilleros, universidades, laboratorios, marina, regulador, cancillería y empresa eléctrica pasan a compartir proveedores y carreras profesionales. La latencia deja de ser una estimación externa sobre cuánto sabe Corea. Se convierte en instituciones con nombres, nóminas y calendarios.

El riesgo está en la excepción naval de las salvaguardias: algunos marcos permiten retirar temporalmente material de la inspección ordinaria para una actividad militar no explosiva. Precisamente por eso los precedentes argentino-brasileños y la cooperación con el OIEA importan. Seúl necesitará un arreglo que proteja secretos de propulsión sin crear un agujero donde desaparezca material. Resolverlo de forma verificable sería una innovación global y elevaría el valor diplomático del programa.

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07 — El TNP no es una camisa de fuerza: es el activo que hace valiosa la capacidad coreana.

En la conferencia de examen de 2026, la delegación surcoreana llamó a la no proliferación una necesidad estratégica, no solo una obligación formal. Esa formulación, recogida en la declaración oficial de Corea ante el TNP, explica por qué el pronóstico exige permanencia en el tratado.

El TNP permite cooperación nuclear pacífica a los Estados no poseedores a cambio de no fabricar ni adquirir armas y aceptar salvaguardias. Para Corea del Sur, esa transacción sostiene combustible importado, exportaciones de reactores, reputación financiera y acceso científico. Salir del tratado para montar un arsenal pequeño pondría en riesgo la red que hizo posible su enorme industria.

La disuasión, además, no consiste solo en poseer una tecnología. Requiere comunicar capacidad y voluntad de manera creíble. La Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos de Chile subraya que maniobras, despliegues, doctrinas y documentos públicos también transmiten intención. El programa coreano aplicará esa lógica sin cruzar el umbral explosivo: una ley, una instalación inspeccionada, un acuerdo de combustible y un submarino en construcción son señales visibles.

Esa visibilidad hace que la restricción sea una elección, no una incapacidad impuesta. Washington gana porque mantiene a un aliado dentro del régimen; Seúl gana porque aumenta su margen industrial y su peso en la planificación; el OIEA gana un caso avanzado de verificación; los vecinos reciben datos en lugar de rumores. Ninguna parte obtiene todo, pero todas evitan el escenario más caro.

La apuesta puede fallar si Estados Unidos concluye que cualquier autorización aumenta demasiado el riesgo, si el Congreso bloquea arreglos necesarios o si Japón y China reaccionan con una carrera regional. También puede fallar en dirección contraria: abandono estadounidense, guerra o ataque nuclear podrían empujar a Seúl a romper el TNP, lo que resolvería esta predicción como falsa aunque el país adquiriera una bomba. Nuestro 68% refleja que la vía intermedia tiene más incentivos y más trabajo institucional ya iniciado, pero no está garantizada.

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08 — Entre 2026 y 2032, las señales decisivas serán jurídicas antes que industriales.

El primer tramo será negociación. Seúl y Washington deberán convertir el respaldo presidencial de 2025 en decisiones sobre material de origen estadounidense, enriquecimiento de bajo grado, técnicas de reprocesamiento, combustible naval y participación del OIEA. Habrá estudios sobre viabilidad económica y salvaguardabilidad. Un anuncio de buena voluntad no cuenta; una resolución, acuerdo o consentimiento aplicable sí.

El segundo tramo será diseño regulatorio. Corea tendrá que separar con claridad tres carriles: electricidad civil, propulsión naval militar no explosiva y prohibición de armas. Los inventarios, puntos de medición, cámaras, declaraciones y accesos complementarios deberán seguir el material sin divulgar detalles que comprometan al submarino. El reto es difícil, pero está acotado: juristas e inspectores pueden escribir condiciones que los ingenieros puedan demostrar.

El tercer tramo será inversión. Una instalación de demostración, una licencia de obra, contratos de equipos de separación, capacitación operativa o un acuerdo de suministro naval indicarían que la autorización ya produce hechos. Cuanto más capital y personal se organicen bajo reglas públicas, más real será la opción y menos probable un programa clandestino paralelo.

Seguiremos cinco marcadores. Uno: consentimiento bilateral vinculante. Dos: alcance exacto de la actividad autorizada. Tres: arreglo de salvaguardias y material naval. Cuatro: presupuesto, sitio y operador coreano. Cinco: continuidad del TNP sin ensayo ni declaración de una ojiva. Solo los cinco juntos describen el resultado previsto.

La experiencia panhispánica ayuda a interpretar el proceso. México recuerda que prohibir armas no prohíbe ciencia. Argentina y Brasil prueban que inspección regional puede convertir antiguos rivales en verificadores mutuos. Chile muestra que comunicar capacidades y doctrina forma parte de la disuasión. España recuerda que una decisión de seguridad también vive dentro de redes comerciales. Corea del Sur combinará esas lecciones a su manera: con tecnología nacional, consentimiento aliado y escrutinio internacional.

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09 — En 2032, la fuerza de Corea será poder escoger y seguir diciendo que no.

La predicción se resolverá verdadera si, antes de las 23:59 UTC del 31 de diciembre de 2032, Corea del Sur continúa como Estado no poseedor dentro del TNP, no ha ensayado un explosivo nuclear ni reconocido una ojiva ensamblada, y ha obtenido autoridad operativa bajo su marco con Estados Unidos para enriquecer uranio o reprocesar combustible civil en territorio nacional más allá del laboratorio. La construcción u operación de una instalación cualificada también satisface el componente de capacidad.

No cuentan una promesa política, investigación general, combustible fabricado fuera del país, un reactor naval importado ni el simple almacenamiento de combustible usado. Tampoco contaría una bomba: sería otro futuro, incluso si demostrara más capacidad material. Esta precisión evita el truco de llamar opción a cualquier conocimiento científico y el error opuesto de llamar proliferación a toda autonomía industrial.

La señal más alcista sería un acuerdo escrito de consentimiento acompañado de un plan del OIEA, una licencia coreana y presupuesto de instalación. La más bajista sería el estancamiento bilateral después de 2028. Una retirada estadounidense o un ataque norcoreano reducirían la relevancia del calendario normal y elevarían el riesgo de ruptura. Una distensión verificable podría disminuir la urgencia, aunque la gestión de combustible gastado y la seguridad de suministro mantendrían el interés civil.

Lo extraordinario de la estrategia es que su utilidad aparece antes de completarse. Cada negociación demuestra que Corea puede pedir más. Cada inspector demuestra que mayor capacidad no tiene por qué significar menor confianza. Cada paso del submarino integra industria y defensa. Y cada año dentro del TNP protege el acceso económico que un arsenal pondría en peligro.

Por eso nuestra respuesta es sí, con una precisión esencial. Corea del Sur no construirá la bomba pronosticada por tantos titulares. Para 2032, construirá algo más sofisticado: una opción nuclear civil, nacional y verificable que haga de la contención una decisión soberana. La paradoja es su ventaja. Cuanto más creíble sea la capacidad, más significativo será seguir sin usarla para fabricar un arma.

Cronología causal / Disponible más abajo

Pronóstico abierto / 2032

68% es un punto de partida.

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Registro de pruebas

Fuentes

  1. 01
  2. 02
  3. 03
    South Korea: Background and U.S. Relations ↗

    Congressional Research Service / 2026-01-29

  4. 04
  5. 05
    Korea, Republic of: agreements and safeguards ↗

    International Atomic Energy Agency / 2026-03-23

  6. 06
    Fourteenth ROK–IAEA High-Level Policy Consultation [coreano] ↗

    Ministry of Foreign Affairs, Republic of Korea / 2025-12-02

  7. 07
  8. 08
    Enriquecimiento de uranio ↗

    Comisión Nacional de Energía Atómica de Argentina / 2026-02-01

  9. 09
    La evolución de la tecnología de salvaguardias ↗

    Organismo Internacional de Energía Atómica / Jennifer Wagman y Teodor Nicula-Golovei / 2022-10-01

  10. 10
    La ARN conmemora el 31.º aniversario del Acuerdo Cuatripartito ↗

    Autoridad Regulatoria Nuclear de Argentina / 2025-03-04

  11. 11
  12. 12
    Tratado de Tlatelolco ↗

    OPANAL / 1967-02-14

  13. 13
    El régimen de no proliferación nuclear y las sanciones de la ONU contra Corea del Norte ↗

    Revista de Relaciones Internacionales de la UNAM / María Cecilia Añaños Meza / 2020-11-13

  14. 14
    Las sanciones de Naciones Unidas y su rol político en el conflicto nuclear norcoreano ↗

    Revista Tribuna Internacional, Universidad de Chile / María Cecilia Añaños Meza / 2021-01-01

  15. 15
    Clearing the Path for Nuclear Disarmament: Confidence-building in the Korean Peninsula ↗

    Stockholm International Peace Research Institute / Shivani Singh y Tytti Erästö / 2025-03-01

  16. 16
    La política exterior del nuevo presidente surcoreano ↗

    Real Instituto Elcano / Mario Esteban y Álvaro Vicente / 2022-03-21

  17. 17
  18. 18
    Experts' Perceptions of Independent Nuclear Armament [coreano] ↗

    Korea Institute for National Unification / Kim Min-sung y Park Joo-hwa / 2025-10-24

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    ROK–US Nuclear Cooperation Research Task Force Final Report [coreano] ↗

    Seoul National University Institute for Future Strategy / 2025-05-01

  20. 20
    Written Briefing on the Results of the 42nd Cabinet Meeting [coreano] ↗

    Office of the President, Republic of Korea / Kang Yu-jung / 2026-09-29

  21. 21
    Address for the 78th Armed Forces Day [coreano] ↗

    Office of the President, Republic of Korea / Lee Jae-myung / 2026-10-01

  22. 22
    ROK Statement at the Eleventh NPT Review Conference [coreano] ↗

    Ministry of Foreign Affairs, Republic of Korea / 2026-05-01

  23. 23
    Adquisiciones militares y disuasión ↗

    Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos de Chile / 2026-07-01

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