Cada respuesta de una inteligencia artificial termina dos veces. Primero aparece como texto, imagen, cálculo o decisión en una pantalla. Después, dentro de un edificio que quizá nunca veremos, la electricidad que recorrió millones de transistores termina convertida en calor. Hoy ese segundo resultado suele expulsarse al aire. Francia está preparando otra salida: capturarlo en agua, elevar su temperatura y enviarlo bajo las calles hacia viviendas, piscinas, hospitales, oficinas e industrias.
La escala ya no es marginal. La Agencia Internacional de la Energía calcula que el consumo eléctrico mundial de los centros de datos creció un 17% en 2025, mientras el de las instalaciones especializadas en IA aumentó un 50%. La eficiencia de cada tarea mejora con enorme rapidez, pero aparecen usos más intensivos y se multiplican los usuarios. Preguntas clave sobre energía e inteligencia artificial Eso convierte el calor informático en una corriente energética estable que las ciudades pueden decidir desperdiciar o utilizar.
ParallaxSee pronostica, con 76% de confianza, que durante 2035 los sistemas conectados físicamente a centros de datos situados en Francia entregarán al menos 2,5 teravatios-hora de calor útil a usos externos al proceso informático. Esa energía equivale al consumo térmico anual de 250.000 hogares franceses si se adopta la referencia institucional de 10 MWh por vivienda. Es una equivalencia energética, no la obligación de conectar exactamente 250.000 domicilios: también contarán agua caliente, edificios públicos, invernaderos y procesos productivos.
La predicción es francesa, pero la decisión que contiene es panhispánica. España ya cartografía dónde coinciden demanda térmica y calor residual. Chile está diseñando una expansión regional de centros de datos con refrigeración de bajo consumo hídrico. Colombia ha convertido los distritos térmicos en política urbana y, en su clima, piensa tanto en frío como en calor. Son tres formas de responder a la misma pregunta: ¿puede una infraestructura digital devolver al territorio una parte tangible de la energía que consume?
La respuesta no consiste en presentar el calor como energía gratis. Hace falta una cadena completa: refrigeración líquida, intercambiador, bomba de calor cuando sea necesaria, tubería, cliente cercano, contador y contrato. Francia reúne esas piezas antes que la mayoría. En 2035, la nube tendrá una dirección física: un conducto de agua caliente bajo la ciudad.
01 — El producto invisible de cada cálculo es una corriente térmica.
Un procesador no crea energía; organiza cargas eléctricas. Las resistencias de sus circuitos convierten casi toda la electricidad utilizada en movimiento molecular desordenado: calor. Un recinto informático que absorbe un megavatio produce, en términos aproximados, un megavatio térmico continuo dentro del edificio. A esa carga se suma la energía de redes, fuentes de alimentación, bombas y ventiladores, que también acaba calentando el entorno.
La dificultad no es encontrar el recurso, sino capturarlo a una temperatura útil. La refrigeración tradicional mueve grandes volúmenes de aire y recoge energía dispersa. La IA modifica esa geometría. Sus aceleradores concentran mucha más potencia por armario, de modo que el aire pierde eficacia y el líquido debe acercarse al chip. Una placa fría o un baño dieléctrico retira el calor en un circuito cerrado, con menos agua perdida por evaporación y una temperatura de salida más alta.
Una revisión sistemática publicada en 2025 distingue cuatro familias de aprovechamiento: elevar la temperatura con bombas de calor; almacenarla; convertir una parte en electricidad; y usarla en calefacción, agua caliente, procesos industriales o incluso refrigeración por absorción. También advierte que ningún diseño funciona por sí solo: importan la continuidad de la fuente, la distancia al usuario y la coincidencia entre temperatura y demanda. Revisión sistemática sobre recuperación del calor de centros de datos
La revisión técnica más amplia de refrigeración líquida llega a una conclusión compatible: acercar el fluido al procesador reduce puntos calientes y gasto auxiliar, a la vez que mejora las posibilidades de reutilizar la energía en redes térmicas, edificios o procesos. Revisión del estado del arte en refrigeración líquida y calor residual
Esto no convierte al centro de datos en una central térmica convencional. Su servicio principal seguirá siendo computar. Pero sí lo convierte en un productor predecible de calor de baja temperatura. La ciudad que lo planifique como una fuente y no como un residuo podrá obtener dos servicios sucesivos de la misma electricidad: primero información, después confort o producción.
02 — Francia ya tiene suficiente calor; el pronóstico depende de conectar una fracción.
La agencia francesa ADEME estimó que el calor neto recuperable de los centros de datos del país podría pasar de 1,77 TWh en 2024 a un intervalo de 4,09 a 12,94 TWh en 2035. La cifra neta no representa todo el calor generado: descuenta límites técnicos y considera si existen usuarios plausibles. Prospectiva francesa del consumo de los centros de datos hasta 2060 El umbral de ParallaxSee —2,5 TWh entregados— equivale al 61% del extremo más prudente y al 19% del escenario central de crecimiento más rápido.
La fuente también se amplía. El operador eléctrico RTE proyecta que los centros de datos franceses consumirán entre 15 y 20 TWh en 2030 y entre 23 y 28 TWh en 2035. Su cartera de solicitudes incluye instalaciones de cientos de megavatios y varias ubicaciones con acceso acelerado a la red. Cifras de RTE sobre el crecimiento de los centros de datos en Francia No todos los proyectos anunciados se construirán, pero basta una parte para aumentar mucho la concentración de calor disponible.
La calidad térmica avanzará a la vez. El estudio nacional de refrigeración de ADEME comparó configuraciones de aire, agua y contacto directo, con indicadores PUE —la electricidad total del edificio dividida por la que llega a los equipos informáticos— que se acercan más a 1 cuando cae la carga de refrigeración. Estudio francés sobre tecnologías de refrigeración de centros de datos La meta no es perseguir un PUE perfecto ignorando el agua o el calor exportado. Es diseñar un balance completo: menos energía auxiliar, menos consumo hídrico y más temperatura aprovechable.
El pronóstico, por tanto, no requiere una invención pendiente. Requiere que una corriente ya cuantificada encuentre clientes. Treinta proyectos grandes pueden aportar una parte sustancial; decenas de conexiones menores pueden completar el resto. El desafío francés será urbano y contractual: escoger emplazamientos donde un tubo corto una oferta continua con una demanda duradera.
03 — Saint-Denis convirtió servidores, bombas y tuberías en una sola máquina urbana.
La prueba física está en Saint-Denis, al norte de París. El centro de datos PA10 de Equinix recoge agua de su refrigeración cerca de 28 °C. Tres bombas de calor elevan esa corriente hasta aproximadamente 65 °C y la entregan a la red de Plaine Commune Énergie. Una extensión de 2,61 kilómetros y diez subestaciones la llevan al Centro Acuático Olímpico y al desarrollo urbano de Plaine Saulnier. Explicación pública del circuito térmico de Saint-Denis
Las cuentas regionales permiten abrir la caja negra. El sistema fue diseñado para entregar 10.364 MWh anuales de calor útil, de los cuales 7.873 MWh se clasifican como energía renovable y recuperada. La diferencia corresponde principalmente a la electricidad que mueve la bomba de calor. El mismo expediente estima una cobertura del 68% de la demanda del nuevo barrio, 1.083 viviendas equivalentes y 1.533 toneladas de CO₂ evitadas cada año. También fija la referencia de 10 MWh anuales por hogar que utiliza este pronóstico. Expediente financiero regional del proyecto de recuperación de Equinix
El coste aprobado fue de unos 3,52 millones de euros para captura, bombas, conexión y extensión. No puede multiplicarse mecánicamente por toda Francia: abrir una calle consolidada cuesta más que instalar tuberías antes de construir un barrio, y una gran planta reparte mejor sus equipos. Aun así, ofrece orden de magnitud y un reparto de responsabilidades. El operador informático entrega calor; la empresa térmica lo acondiciona y distribuye; los organismos públicos reducen el riesgo inicial; el cliente compra un servicio medido.
Meudon anticipa el salto de escala. La evaluación ambiental del campus PA15x describe dos instalaciones de recuperación con 28,8 MW térmicos conjuntos y capacidad potencial para atender una gran superficie de oficinas o miles de viviendas equivalentes. Evaluación ambiental del centro de datos PA15x en Meudon Veintinueve sistemas de ese tamaño igualarían la equivalencia de 250.000 hogares. El camino real será una mezcla, pero Saint-Denis ya demuestra la secuencia completa: capturar, elevar, transportar, medir y cobrar.
04 — La regulación francesa está convirtiendo la salida de calor en parte del diseño.
Una tubería no aparece después de inaugurar un centro de datos. Debe reservar espacio para intercambiadores y bombas, cruzar parcelas, coordinarse con obras urbanas y llegar a clientes que firmarán contratos durante años. La política francesa lleva esa conversación al comienzo: los centros con al menos 500 kW de potencia informática deben comunicar indicadores de energía, agua y calor reutilizado; las grandes instalaciones deben analizar y, cuando sea viable, aprovechar el calor residual. Guía francesa sobre eficiencia energética en centros de datos
Francia dispone además de una carretera térmica en expansión. En 2024 operaban 1.041 redes de calor y frío con 7.944 kilómetros de tuberías. Entregaron 28,3 TWh a más de 52.000 edificios; 14,3 TWh llegaron al sector residencial. Estadística oficial francesa de redes de calor y frío en 2024 Frente a esa escala, los 2,5 TWh del pronóstico serían importantes sin dominar el sistema: alrededor del 9% del volumen actual.
La tercera Programación Plurianual de la Energía pretende duplicar o triplicar la energía distribuida por estas redes hacia 2035 y elevar al 80% su fracción renovable y recuperada. Programación Plurianual de la Energía de Francia A medida que el denominador crezca, el aporte informático representará solo unos puntos porcentuales junto con geotermia, biomasa, valorización de residuos y calor industrial. Ese es un argumento a favor: no se exige que los servidores calienten el país, solo que dejen de desperdiciar un flujo útil allí donde la conexión tiene sentido.
La combinación de obligación, transparencia e infraestructura cambia la economía. El promotor deberá comparar desde el primer plano un terreno aislado, barato pero sin cliente térmico, con otro próximo a una red, un hospital o un nuevo desarrollo. La electricidad seguirá decidiendo dónde puede instalarse el cómputo. La demanda de calor decidirá cuáles de esos lugares aportan más valor público.
05 — España muestra cómo localizar el matrimonio entre una fuente y su demanda.
La Unión Europea ha convertido el aprovechamiento en una expectativa jurídica. Su Directiva de Eficiencia Energética obliga a que los centros de datos con entrada nominal superior a 1 MW utilicen calor residual u otra aplicación de recuperación, salvo que un análisis pruebe que no es técnica o económicamente viable. Ese análisis debe considerar demanda local, variaciones estacionales, eficiencia y conexión a redes urbanas de calor o frío. Directiva europea de eficiencia energética en español
España dispone de la herramienta espacial correcta. El mapa de calor del IDAE superpone estimaciones de demanda térmica, instalaciones que pueden generar calor o frío residual y redes existentes o planificadas. Mapa de calor de España No sustituye un estudio de ingeniería —sus propios responsables advierten que parte de datos estimados—, pero sirve para descartar kilómetros imposibles y encontrar barrios, polígonos y equipamientos donde empezar.
La infraestructura española aún tiene margen para crecer. El IDAE define las redes de distrito como producción centralizada que transporta un fluido para satisfacer calefacción, agua caliente y refrigeración, integrando recursos locales que de otro modo se perderían. Guía del IDAE sobre redes de calor y frío Un centro de datos en Madrid o Barcelona no necesita copiar el perfil de París. Puede suministrar agua caliente todo el año, piscinas, lavanderías, hospitales o una red de baja temperatura para edificios eficientes.
El proyecto normativo español de redes de calor y frío da el paso siguiente: pide a las administraciones fomentar la integración del calor residual de industrias, depuradoras y centros de datos en redes nuevas o existentes. Proyecto español de regulación de redes térmicas
La lección española para Francia es cartográfica: publicar dónde están fuentes y clientes reduce costes de búsqueda. La lección francesa para España es contractual: un punto en el mapa solo se vuelve energía útil cuando alguien financia la bomba, garantiza el suministro, instala el contador y compra durante suficiente tiempo.
06 — Chile obliga a pensar en agua, territorio y usos distintos de la calefacción.
Chile pasó de 35 MW de capacidad de centros de datos en 2013 a 198 MW en 2023 y proyectó triplicarla durante los cinco años siguientes. Su Plan Nacional de Data Centers 2024–2030 busca consolidar un polo latinoamericano, pero liga ese crecimiento a descentralización, energías renovables y reducción del impacto hídrico y energético. El documento contrasta una refrigeración evaporativa capaz de consumir 1,8 litros por kWh con instalaciones locales cercanas a 0,2 litros por kWh, y presenta circuitos líquidos cerrados, inmersión y enfriamiento adaptado al clima como alternativas. Plan Nacional de Data Centers de Chile 2024–2030
El Servicio de Evaluación Ambiental publicó después una guía específica para que los proyectos describan de forma comparable electricidad, agua, refrigeración, ruido, suelo, ecosistemas y riesgos. Criterio chileno para evaluar ambientalmente centros de datos La importancia de esa guía va más allá del permiso: obliga a hacer visible el metabolismo físico de algo que suele presentarse como “nube”.
Santiago tiene inviernos más suaves y una infraestructura de calefacción distrital mucho menor que París. Eso reduce el mercado residencial inmediato, pero no elimina el recurso. La refrigeración líquida ahorra agua y, al mismo tiempo, concentra el calor. Esa corriente puede atender agua caliente sanitaria, hospitales, piscinas, invernaderos, secado de alimentos o minería y procesos industriales cercanos. En determinados casos también puede alimentar una máquina de absorción que produzca frío, aunque la baja temperatura obliga a estudiar cuidadosamente su rendimiento.
La localización regional propuesta por Chile abre una posibilidad decisiva: elegir el cliente antes que el terreno. Un campus digital próximo a una agroindustria, una instalación sanitaria o una demanda minera estable tendrá más oportunidades que otro construido únicamente al lado de la línea eléctrica. Francia conectará sobre todo calefacción urbana. Chile puede demostrar que la misma física sirve a una economía térmica diferente. El indicador correcto no será cuántas casas calienta, sino cuánta energía útil entrega sin aumentar presión sobre el agua.
07 — Colombia convierte la red térmica en una herramienta de ciudad tropical.
Colombia ofrece el contraste más fértil. Su política de distritos térmicos nació para suministrar climatización eficiente y sustituir equipos individuales y refrigerantes dañinos. El sistema público de mapas identifica zonas de alta demanda de frío y fuentes disponibles, entre ellas calor residual, geotermia y biomasa. Herramienta colombiana para planificar distritos térmicos Es exactamente la lógica territorial que necesita la reutilización de energía informática: mirar edificios y fuentes en la misma capa.
El programa nacional ha trabajado con diez ciudades —entre ellas Bogotá, Medellín, Cartagena, Barranquilla y Cali— y materializó una primera red en el Centro Administrativo La Alpujarra de Medellín. Programa colombiano de distritos térmicos en diez ciudades En la costa, el servicio valioso suele ser frío; en la altura de Bogotá, la combinación puede incluir agua caliente y demandas templadas; en zonas industriales, el calor de proceso abre otro mercado.
Un documento técnico de la UPME identifica cuatro arquitecturas viables para distritos térmicos en Colombia y señala que la refrigeración puede abastecerse con electricidad renovable, calor residual u otras fuentes no convencionales. Plan técnico colombiano de innovación en climatización y refrigeración El enfoque amplía la pregunta: no basta producir frío o calor; hay que organizar las fuentes y demandas del territorio como un solo sistema.
El calor de un servidor no se transforma gratuitamente en aire acondicionado. Para producir frío puede necesitar una bomba de calor reversible, un ciclo de absorción o servir primero a un usuario térmico mientras otra planta central optimiza la refrigeración. Cada conversión consume energía y puede borrar el beneficio si la temperatura es baja o el cliente está lejos. Por eso la experiencia colombiana importa: su unidad de planificación no es la máquina, sino el distrito.
España, Chile y Colombia representan tres climas y tres mercados. Juntos impiden una traducción mecánica del modelo francés. El principio panhispánico no dice “todo centro de datos calentará viviendas”. Dice: cada gran instalación debe declarar su balance de energía y agua, mapear clientes cercanos y demostrar por qué recupera o descarta el calor.
08 — La economía ganará donde coincidan temperatura, distancia, tiempo y confianza.
El calor informático tiene cuatro límites. El primero es la temperatura: aire tibio de una sala antigua vale menos que agua recogida directamente del chip. El segundo es la distancia: una tubería larga, cara y con pérdidas puede consumir el beneficio. El tercero es el tiempo: los servidores producen todo el año, mientras la calefacción doméstica sube en invierno. El cuarto es la confianza contractual: la red térmica necesita saber que el centro seguirá operando, y el centro necesita una salida alternativa cuando el cliente demande menos.
La guía territorial de ADEME propone por ello estudiar el recurso dentro del sistema local: inventariar temperatura y caudal, perfilar usuarios, combinar almacenamiento y fuentes de respaldo, y comparar escenarios económicos antes de excavar. Guía de ADEME para valorizar territorialmente el calor de centros de datos El mejor proyecto rara vez utiliza el 100% del calor cada hora. Su éxito consiste en maximizar entregas útiles sin comprometer la refrigeración informática.
La investigación académica añade una ventaja de diseño: los sistemas directos al chip pueden entregar agua suficientemente templada para ciertos edificios modernos o reducir mucho el salto que debe cubrir la bomba de calor. Los modelos de “caldera de datos” comparan recuperación, demanda de calefacción y electricidad auxiliar como un conjunto, no como equipos separados. Estudio de Applied Energy sobre centros de datos y calefacción de edificios
También existen riesgos contables. No debe presentarse como renovable toda la electricidad de la bomba, ni atribuir al calor evitado emisiones que una red ya habría eliminado con geotermia o biomasa. El indicador de resolución de ParallaxSee evita parte del problema: cuenta energía térmica útil en el punto de entrega, no potencial teórico ni megavatios anunciados. Las emisiones y el número de hogares son comparaciones secundarias.
La infraestructura ganadora será híbrida. Almacenará horas de producción en grandes depósitos de agua, atenderá demanda estable de agua caliente, añadirá calefacción invernal y mantendrá calderas, geotermia u otras fuentes para picos y paradas. En climas cálidos buscará procesos industriales o frío. La física es universal; el negocio es profundamente local.
09 — En 2035, el contador deberá registrar 2,5 TWh fuera de las salas informáticas.
ParallaxSee resolverá esta predicción como verdadera si, entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2035, los sistemas de recuperación conectados físicamente a centros de datos situados en Francia entregan en conjunto al menos 2,5 TWh de calor útil a consumidores o usos ajenos al cómputo y a su refrigeración interna. El punto de medición será la salida de la planta de recuperación o la entrada a la red o al cliente externo, según la documentación disponible.
Contará toda Francia metropolitana y ultramarina. Podrán sumar redes urbanas, viviendas, oficinas, hospitales, escuelas, piscinas, agua caliente, invernaderos, secado, industria y otros usos verificables. También contará el calor producido por una bomba de calor cuya fuente principal sea la corriente recuperada del centro de datos; se medirá la salida útil completa, porque ese es el servicio entregado. Cuando una misma energía pase por varios intermediarios, solo se contará una vez.
No contarán capacidad nominal, proyectos anunciados, estudios de potencial, energía utilizada únicamente para enfriar servidores, ahorro eléctrico estimado ni calor expulsado al aire o al agua. Un centro de datos que caliente sus propias oficinas no informáticas podrá sumar solo si ese consumo está separado y medido. Los datos nacionales de gobierno, reguladores u operadores de redes tendrán prioridad; si no existe una serie completa, podrán agregarse proyectos auditados sin duplicarlos.
El calendario es plausible. Hasta 2029, las obligaciones de información y los análisis de viabilidad identificarán los mejores emparejamientos. Entre 2029 y 2032 entrarán los nuevos campus de alta potencia y refrigeración líquida, mientras municipios y operadores extienden redes. Entre 2032 y 2035, varios proyectos del tamaño de Meudon y una cola de conexiones menores pueden superar el umbral. La previsión neta más prudente de ADEME deja margen, pero no garantiza ejecución: las tuberías y los contratos son el verdadero cuello de botella.
España enseña a mapear, Chile a mirar agua y territorio, y Colombia a diseñar servicios térmicos para climas distintos. Francia reúne primero la regulación, la red receptora, los proyectos demostrativos y una corriente de calor suficientemente grande. Si alcanza 2,5 TWh, no habrá convertido la IA en energía limpia ni borrado su consumo eléctrico. Habrá hecho algo más concreto y medible: utilizar dos veces una parte de la misma energía.
La respuesta digital durará segundos. El calor que dejó atrás seguirá circulando bajo la calle.
