Una mujer que ya no produce óvulos viables puede recibir uno donado, pero el ADN nuclear pertenecerá a otra persona. La gametogénesis in vitro propone fabricar el gameto que su cuerpo ya no puede proporcionar a partir de una célula corriente de la propia paciente.
En 2025, un equipo encabezado por la embrióloga española Nuria Martí Gutierrez trasladó núcleos de células humanas de la piel a ovocitos donados sin núcleo. El citoplasma reorganizó los 46 cromosomas. La fecundación no completó el proceso; una activación química adicional hizo que las células expulsaran parte del material cromosómico. En promedio quedaron 23 cromosomas somáticos, el número que debe aportar un gameto. Algunos ovocitos reconstruidos fueron fecundados y comenzaron a dividirse. La mayoría presentó errores y ninguno fue transferido. No fue un tratamiento, sino la demostración de que una barrera absoluta podía convertirse en una secuencia experimental. El estudio de reducción cromosómica en Nature Communications
Existe otra ruta, más larga y fiel al desarrollo natural. Una célula de la piel vuelve a un estado pluripotente, entra en la línea germinal, recibe el apoyo de células parecidas a las del ovario y atraviesa la meiosis. En ratones, esa cadena ya produjo óvulos y crías fértiles. En 2023, incluso células de un ratón macho terminaron convertidas en óvulos que dieron lugar a descendencia. Los óvulos derivados de células de ratón macho
El salto humano exige dominar la reprogramación, la identidad germinal, el borrado epigenético, la meiosis, el folículo y la maduración del citoplasma. Todos esos pasos ya pueden observarse o reconstruirse parcialmente.
ParallaxSee pronostica que antes de terminar 2040 nacerá el primer bebé públicamente verificado después de una fecundación con un gameto humano cuyo genoma nuclear proceda de una célula pluripotente cultivada o de una célula ordinaria del cuerpo. El primer caso probablemente utilizará células de una mujer sin ovocitos viables, mientras que el citoplasma y las mitocondrias podrán proceder de una donante. La reproducción con dos padres genéticos varones llegará después. Confianza de ParallaxSee: 67%.
El nacimiento podría ocurrir en Japón, Estados Unidos o Reino Unido. Su futuro social también se decidirá en Madrid, Buenos Aires, Ciudad de México, Bogotá y Santiago: si el óvulo se fabrica con una célula propia, ¿es un tratamiento de fertilidad o una nueva categoría de parentesco?
01 — Una célula adulta puede volver al principio.
Una célula de la piel y un óvulo contienen casi el mismo genoma. La diferencia no reside en los genes disponibles, sino en cuáles están activos, cómo se empaqueta el ADN y qué proteínas mantiene cada célula. Para fabricar un gameto, la primera tarea consiste en desmontar la identidad adulta sin dañar la información que deberá llegar a la siguiente generación.
En 2007, Kazutoshi Takahashi, Shinya Yamanaka y sus colaboradores introdujeron cuatro factores de transcripción —OCT4, SOX2, KLF4 y c-MYC— en fibroblastos humanos. Las células recuperaron propiedades semejantes a las de las células madre embrionarias: podían renovarse y entrar en muchos destinos del desarrollo. Habían nacido las células pluripotentes inducidas, o iPSC. La reprogramación de fibroblastos humanos
Esos cuatro factores no convierten directamente la piel en óvulo. Borran suficiente identidad para que la célula vuelva a escuchar instrucciones que el organismo adulto había silenciado. A partir de ahí, el laboratorio debe reproducir un itinerario embrionario muy preciso.
El primer destino es una célula germinal primordial. En el embrión, esta pequeña población aparece muy pronto, migra hacia las gónadas y abandona el programa que formará músculos, piel o sistema nervioso. En 2011, Katsuhiko Hayashi y sus colaboradores reconstruyeron ese punto de paso en ratones. Llevaron células pluripotentes a un estado breve parecido al epiblasto y después generaron células germinales primordiales. Tras ser trasplantadas a testículos, completaron la formación de espermatozoides. La reconstrucción de la línea germinal del ratón
La versión humana emplea una señal distintiva. En 2015, Naoko Irie y sus colaboradores demostraron que SOX17 actúa como un interruptor decisivo de la identidad germinal humana. Otro equipo, dirigido por Kotaro Sasaki, estableció un protocolo reproducible para obtener y aislar células germinales primordiales humanas a partir de iPSC. El papel de SOX17 La inducción robusta de células germinales humanas
El resultado todavía no es un óvulo. Es algo más básico: una célula que ha dejado de comportarse como parte del cuerpo y ha entrado en la única línea capaz de transportar un genoma hacia otra generación. La piel no salta hasta el gameto. Recorre hacia delante una ruta que primero tuvo que aprender a recorrer hacia atrás.
02 — El ovario se está convirtiendo en un protocolo.
Un óvulo no madura aislado. Durante su desarrollo recibe señales, nutrientes y materiales de las células que lo rodean. Esas células organizan el folículo, regulan la entrada en meiosis, intercambian moléculas con el ovocito y lo ayudan a acumular las reservas que sostendrán los primeros días del embrión. Fabricar un óvulo exige reconstruir también ese vecindario.
En 2012, el equipo de Hayashi combinó células germinales de ratón obtenidas en cultivo con células ováricas embrionarias. Las estructuras resultantes borraron marcas epigenéticas, entraron en meiosis y formaron ovocitos. Después de la maduración y la fecundación nacieron crías fértiles. Las primeras crías obtenidas de ovocitos derivados de células germinales cultivadas
Cuatro años más tarde, investigadores japoneses reconstruyeron en el laboratorio todo el ciclo de la línea germinal femenina del ratón. En 2021 dieron otro paso: produjeron a partir de células pluripotentes tanto la línea germinal como células parecidas a las del ovario fetal. Los folículos resultantes generaron ovocitos capaces de ser fecundados y producir descendencia. El ciclo germinal femenino completo Folículos ováricos derivados de células pluripotentes
La biología humana avanza por la misma ruta, aunque a menor velocidad. En 2018, Chika Yamashiro y sus colaboradores colocaron células germinales humanas derivadas de iPSC dentro de ovarios reconstruidos con células de ratón. Después de meses de cultivo, algunas adquirieron un estado parecido al de las ovogonias fetales. Borraron gran parte de la metilación de su ADN, perdieron marcas de impronta y se acercaron a la entrada en meiosis. La generación de ovogonias humanas a partir de iPSC
En 2024, otro equipo reprodujo el reinicio epigenético humano bajo condiciones más definidas. La metilación global cayó desde aproximadamente el 85% en las iPSC iniciales hasta cerca del 10% en las células germinales inducidas. Se borraron casi todas las regiones de impronta examinadas y se reactivó el cromosoma X inactivo en células femeninas. La reconstitución epigenética de la línea germinal humana
El laboratorio ya no intenta imitar la forma exterior de un óvulo. Está reconstruyendo su historia. Esa diferencia separa una célula que parece redonda de un gameto capaz de participar en un desarrollo humano sano.
03 — La meiosis es la puerta estrecha.
Cada célula ordinaria del cuerpo humano contiene 46 cromosomas organizados en 23 pares. El óvulo y el espermatozoide deben aportar solo 23. Cuando se unen, recuperan los 46. Si un gameto fabricado conserva dos juegos completos, el embrión recibe material de más y no puede desarrollarse normalmente.
La meiosis resuelve esa reducción mediante dos divisiones especializadas. Antes de separarse, los cromosomas heredados de la madre y del padre se emparejan e intercambian fragmentos. Después, cada futuro gameto recibe una combinación única. El mecanismo produce diversidad genética, pero también abre numerosas oportunidades de error. Incluso los ovocitos naturales pierden o ganan cromosomas con frecuencia, especialmente a medida que aumenta la edad materna.
El experimento de 2025 dirigido por Shoukhrat Mitalipov atacó este obstáculo utilizando la maquinaria de un ovocito donado. El núcleo somático fue introducido en un ovocito sin núcleo. El citoplasma construyó un huso alrededor de los cromosomas. La fecundación dejó las células detenidas; un inhibidor selectivo provocó después la expulsión de un conjunto cromosómico en una estructura parecida a un cuerpo polar. El proceso, llamado mitomeiosis, dejó en promedio 23 cromosomas somáticos. La prueba de concepto de mitomeiosis
La cifra promedio no basta. El gameto necesita exactamente una copia de cada cromosoma, recombinaciones correctas y una impronta materna coherente. En el estudio aparecieron embriones con pérdidas, ganancias y mosaicos cromosómicos. Esa imperfección explica por qué la publicación demuestra posibilidad biológica, no preparación clínica.
También explica por qué el citoplasma donado será probablemente parte del primer tratamiento. El ovocito es una de las células más grandes del cuerpo porque almacena mitocondrias, ARN, proteínas y estructuras que dirigen la fecundación y las primeras divisiones antes de que el embrión active plenamente su propio genoma. Un núcleo puede aportar la herencia principal; no puede sustituir de inmediato toda esa fábrica.
El primer óvulo derivado de una paciente será, por tanto, un sistema híbrido: cromosomas procedentes de su célula, citoplasma y mitocondrias procedentes inicialmente de una donante, y una secuencia de cultivo diseñada para completar la maduración. No será una copia de la reproducción natural. Será una reconstrucción funcional de sus piezas más difíciles.
04 — La seguridad se construirá como una cadena de auditorías.
Un gameto puede parecer normal al microscopio y contener un error profundo. La entrada clínica de la gametogénesis in vitro dependerá de controles capaces de seguir la célula desde la biopsia hasta el nacimiento.
El laboratorio secuenciará la célula original y cada clon de iPSC. Los análisis cromosómicos descartarán pérdidas y duplicaciones. La secuenciación de célula única comprobará que el cultivo sigue el itinerario germinal y no conserva células capaces de formar tumores. Los mapas de metilación medirán las improntas; la imagen en vivo observará el apareamiento cromosómico, el huso y la expulsión del cuerpo polar.
Los primates ofrecerán el ensayo completo más cercano. Células germinales derivadas de iPSC de macaco ya sobrevivieron después de ser trasplantadas a la gónada y avanzaron hacia estados posteriores. Un atlas de 2025 describió el origen de la reserva ovárica de primates y las células de apoyo que deberá reproducir el cultivo. Diferenciación germinal en primates El atlas de la reserva ovárica de primates
La validación avanzará por etapas: gametos humanos repetibles para investigación; fecundación y desarrollo preimplantatorio bajo licencia; nacimientos y seguimiento multigeneracional en animales; una prueba humana limitada; y registros de salud para las primeras personas nacidas. La Sociedad Internacional para la Investigación con Células Madre mantiene el uso reproductivo fuera de la práctica permitida mientras no existan seguridad y supervisión suficientes. Las directrices de la ISSCR
Los reguladores ya se preparan. En 2025, la autoridad británica HFEA recomendó crear una futura vía legal para los gametos in vitro, hoy excluidos de los tratamientos. La recomendación de la HFEA
El primer gameto clínico será probablemente la célula reproductiva más observada, secuenciada y documentada de la historia.
05 — América Latina ya posee el laboratorio; le falta repartir el acceso.
La gametogénesis in vitro no llegará a una región sin experiencia reproductiva. El Registro Latinoamericano de Reproducción Asistida reunió en 2022 datos de 123.265 ciclos iniciados en 204 centros acreditados de 16 países. Esos procedimientos produjeron 19.663 partos y 22.203 nacimientos. Brasil, México y Argentina concentraron el 73,7% de los ciclos registrados. El informe regional de REDLARA
Esa infraestructura importa. La futura técnica necesitará embriólogos capaces de manejar ovocitos, laboratorios con control de calidad, bancos de células, sistemas de criopreservación, diagnóstico genético y seguimiento de resultados. Buena parte de esa red ya existe. Las clínicas no tendrán que inventar desde cero la medicina reproductiva; tendrán que incorporar una etapa de fabricación celular mucho más compleja.
El mismo registro revela el verdadero obstáculo regional. América Latina realizó en promedio unas 243 intervenciones de reproducción asistida por millón de habitantes, frente a 654 en el mundo y 1.342 en Europa. La capacidad científica convive con un acceso profundamente desigual. La fecundación in vitro puede estar disponible a pocos kilómetros y seguir siendo económicamente inalcanzable.
La IVG empezará siendo más cara que un ciclo convencional. Requerirá crear y validar una línea celular específica para cada paciente, cultivar células durante meses, realizar análisis genómicos y epigenéticos repetidos y utilizar ovocitos o tejido de apoyo. Su primera función no será abaratar la reproducción asistida, sino resolver casos que hoy no tienen una solución genética: insuficiencia ovárica, pérdida de fertilidad por cáncer, ausencia de gametos funcionales y, más adelante, algunas formas de reproducción entre personas del mismo sexo.
Después llegará la estandarización. Los medios de cultivo se convertirán en productos definidos, los análisis se automatizarán y las células de apoyo podrán fabricarse por lotes. El coste marginal caerá, pero la pregunta política aparecerá antes: ¿quién pagará la primera generación del tratamiento?
Por eso la historia en español no debe limitarse a traducir los descubrimientos japoneses o estadounidenses. América Latina ya sabe producir embriones, congelarlos, analizarlos y transferirlos. El conflicto decisivo será convertir una posibilidad celular en una prestación accesible.
06 — España y Argentina ya dejaron una puerta legal entreabierta.
España regula la reproducción asistida mediante una lista de técnicas autorizadas, pero su Ley 14/2006 anticipó que la ciencia seguiría avanzando. Una técnica no incluida en el anexo puede recibir autorización provisional y tutelada de la autoridad sanitaria después de un informe favorable de la Comisión Nacional de Reproducción Humana Asistida. El Gobierno también puede actualizar la lista cuando exista experiencia científica y clínica suficiente. La Ley española 14/2006
La investigación con células reprogramadas dispone de otra capa de supervisión. El Instituto de Salud Carlos III explica que ciertos proyectos con células pluripotentes ordinarias no necesitan informe previo, pero excluye expresamente de esa vía simplificada los que persiguen fines reproductivos o la producción de gametos. La Comisión de Garantías del ISCIII
España, por tanto, no ha autorizado la IVG clínica. Ha construido algo más útil para el momento actual: instituciones capaces de distinguir entre investigación celular, producción de gametos y tratamiento reproductivo, y una vía para evaluar técnicas que todavía no figuraban en la ley. La Comisión Nacional mantiene además registros, criterios de donación y sistemas de biovigilancia para células reproductoras. La Comisión Nacional de Reproducción Humana Asistida
Argentina formula la apertura de manera todavía más directa. La Ley 26.862 garantiza el acceso integral a la reproducción médicamente asistida, incluye técnicas con gametos propios o donados y permite incorporar nuevos procedimientos desarrollados por el avance científico cuando los autorice la autoridad de aplicación. La cobertura alcanza al sistema público, las obras sociales y las entidades privadas, sin exclusión por orientación sexual o estado civil. La Ley argentina 26.862
Su decreto reglamentario impone una condición formidable: una técnica nueva solo puede sumarse a la cobertura después de demostrar eficacia y seguridad con evidencia de alto nivel y superar una evaluación técnica nacional. El Decreto 956/2013
Esa combinación convierte a Argentina en el gran caso político de la IVG en el mundo hispanohablante. Si un óvulo derivado de células propias llega a ser seguro, el debate no empezará preguntando si una clínica privada puede venderlo. Empezará preguntando si el derecho existente a la reproducción asistida obliga a cubrirlo.
España ofrece la puerta regulatoria. Argentina añade la promesa de acceso. Entre ambas aparece el posible recorrido de una tecnología experimental hasta convertirse en medicina.
07 — México, Colombia y Chile enfrentarán tres versiones del mismo futuro.
En México, la práctica clínica avanzó más rápido que la legislación integral. COFEPRIS exige licencia sanitaria y un responsable para los establecimientos de reproducción asistida, pero el Congreso todavía discutía en 2026 cómo incorporar plenamente las técnicas, los gametos y la filiación al marco federal. Los requisitos sanitarios de COFEPRIS La iniciativa federal presentada en 2026
La IVG hará visible esa distancia. Una licencia no determina quién es progenitor cuando el núcleo pertenece al paciente, el citoplasma a una donante y otra persona lleva el embarazo. Tampoco decide cuántos embriones pueden crearse o quién controla la línea celular. México necesitará reglas que sigan al material genético, no solo al edificio.
Colombia parte de otro lenguaje. La Ley 1953 de 2019 ordenó construir una política pública sobre infertilidad y reglamentar el acceso a tratamientos de reproducción asistida con recursos públicos y enfoque de derechos. La Ley colombiana 1953 El país deberá decidir si fabricar un gameto propio es una extensión del tratamiento o una intervención demasiado costosa. La respuesta mostrará el alcance real del derecho reconocido.
Chile añade presión demográfica. En junio de 2026, el Gobierno dio urgencia a proyectos sobre información, prevención y exámenes de fertilidad, y vinculó la iniciativa con la caída de la natalidad y la libertad de formar una familia. El anuncio del Ministerio de Salud de Chile
La IVG no resolverá la baja natalidad, causada sobre todo por factores económicos, sociales y personales. Sí puede desplazar el límite biológico de quienes posponen la maternidad o pierden fertilidad.
México deberá completar la norma. Colombia, convertir el derecho en cobertura. Chile, separar una terapia real de una falsa solución demográfica. Los tres debates comenzarán antes del primer nacimiento.
08 — La fabricación del gameto cambiará el significado de la donación.
La reproducción asistida actual distribuye funciones entre varias personas. Una donante puede aportar el óvulo, otra persona el espermatozoide y otra llevar el embarazo. Las leyes han aprendido a separar genética, gestación y voluntad de ser progenitor, aunque cada país traza la frontera de manera distinta.
La IVG añade una combinación nueva. El ADN nuclear del óvulo podría proceder de la futura madre, mientras que el citoplasma y las mitocondrias procederían de una donante. El embrión tendría la mayor parte de su herencia genética de quienes desean ser sus progenitores, pero conservaría una pequeña contribución mitocondrial externa. Llamar a una persona «donante de óvulo» dejaría de describir correctamente su aportación: habría donado la maquinaria celular, no el núcleo que define la mayor parte de la ascendencia.
La misma tecnología abre posibilidades más lejanas. El experimento con ratones macho demostró que un genoma XY puede perder el cromosoma Y, duplicar el X y entrar en la formación de óvulos. Para dos hombres, una célula de uno podría aportar el núcleo del óvulo y el otro aportar el espermatozoide; seguirían siendo necesarios citoplasma donado y gestación. Para dos mujeres, una célula tendría que adquirir un programa semejante al espermatozoide y establecer improntas paternas, una dificultad distinta. El experimento con ratones macho
Estas posibilidades exigen límites claros. La multiplicación de gametos a partir de una sola línea celular podría permitir crear muchos más embriones de los que hoy produce un ciclo de estimulación. También haría concebible generar gametos sin una nueva intervención física del donante celular. Consentimiento, custodia, número de embriones, selección genética y destrucción de líneas dejarán de ser asuntos administrativos secundarios.
Un análisis en Nature Medicine advierte que la concepción asistida entre personas del mismo sexo mediante IVG obliga a revisar parentesco, acceso, seguridad y justicia antes de la aplicación clínica. Los desafíos éticos y jurídicos de la IVG Las Academias Nacionales de Estados Unidos llegaron a una conclusión complementaria: la gobernanza debe desarrollarse mientras avanza la ciencia, no después de que aparezca la primera clínica. El informe sobre gametos humanos derivados in vitro
La pregunta correcta no será si el gameto es natural. Ningún tratamiento de fecundación in vitro lo es por completo. La pregunta será si la persona comprendió y autorizó cada aportación biológica, si la filiación está definida y si el interés de quien nazca ocupa el centro del sistema.
09 — El primer nacimiento será médico; la transformación será social.
El primer caso elegirá la indicación más clara: probablemente una mujer con insuficiencia ovárica prematura, fertilidad perdida por un tratamiento oncológico o ausencia de ovocitos viables. Sus células ya tendrán dos cromosomas X. Su pareja o un donante aportará espermatozoides ordinarios, mientras que un ovocito donado podrá suministrar el citoplasma.
Así se reducen dificultades sin perder el logro esencial: el genoma nuclear del gameto procederá de la paciente. La medicina no habrá recuperado, congelado o recibido un óvulo, sino reconstruido su función a partir de una célula que nunca estuvo destinada a cumplirla.
Antes de 2040, los laboratorios deberán cerrar la meiosis humana, mejorar la formación del folículo y definir criterios moleculares de madurez. Después llegarán ovocitos de investigación reproducibles, embriones preimplantatorios bajo licencia y nacimientos en primates. La primera prueba humana será pequeña, vigilada y destinada a una necesidad médica grave.
El pronóstico se cumplirá si, antes del 31 de diciembre de 2040, una autoridad regulatoria, una institución clínica o una publicación revisada por pares confirma un nacimiento vivo tras fecundar un gameto cuyo genoma nuclear haploide fue generado a partir de una célula pluripotente cultivada o una célula ordinaria del cuerpo. Se permiten citoplasma y mitocondrias donados. No cuentan la maduración de un ovocito preexistente, la clonación sin fecundación, la partenogénesis, los modelos embrionarios ni los gametos donados convencionales.
España puede aportar una ruta de evaluación; Argentina, cobertura; México, escala clínica; Colombia, derechos; y Chile, urgencia política. Sus decisiones determinarán si la IVG permanece como servicio para quienes pueden viajar y pagar o se incorpora a la medicina reproductiva.
La identidad celular ya no es una condena permanente. Una célula de la piel puede entrar en la línea germinal y acercarse al número de cromosomas de un óvulo. Falta convertir ese recorrido en desarrollo seguro.
El primer nacimiento parecerá la historia de una familia. En realidad anunciará que la reserva de óvulos ha comenzado a transformarse, de una cantidad recibida al nacer, en una capacidad que la biología puede reconstruir.
